
Las etiquetas de ingredientes de alimentos son herramientas de información obligatorias que detallan la composición, calidad y valor nutricional de un producto para ayudar a los consumidores a tomar decisiones informadas. Su veracidad está regulada por normativas oficiales (como la NOM-051 en México) y, en general, son confiables, aunque existen ciertos márgenes de inexactitud permitidos por las agencias reguladoras.
¿Qué son las etiquetas de ingredientes de alimentos?
Son rótulos o material descriptivo en el envase de un alimento que deben incluir, como mínimo, la siguiente información comercial y sanitaria obligatoria:
Lista de ingredientes: Incluye todas las sustancias utilizadas en la fabricación del producto y que aún están presentes en el acabado. Los ingredientes se enumeran en orden descendente de peso, lo que significa que el ingrediente principal es el primero de la lista.
Información nutricional: Detalla el valor energético (calorías), grasas (totales y saturadas), hidratos de carbono (incluyendo azúcares), proteínas y sal, generalmente por cada 100g/100ml o por porción.
Sellos frontales de advertencia: En México, la normativa NOM-051 exige sellos octagonales negros que advierten sobre el exceso de calorías, azúcares, grasas saturadas, grasas trans y sodio, además de leyendas precautorias para cafeína y edulcorantes.
Datos del fabricante y origen, contenido neto, fecha de caducidad e instrucciones de uso.
¿Qué tan verídicas son?
Las etiquetas son una fuente de información altamente regulada y, por lo tanto, generalmente confiable, pero con algunas consideraciones:
Regulación y vigilancia: Organismos gubernamentales, como la COFEPRIS en México, son responsables de verificar el cumplimiento de las normas de etiquetado. Las empresas que no cumplen pueden enfrentar sanciones.
Márgenes de error permitidos: Las agencias reguladoras, como la FDA en Estados Unidos (cuyas prácticas a menudo son similares a las de otros países), permiten un margen de hasta un 20% de diferencia entre la información nutricional declarada y el contenido real del producto. Esto se debe a variaciones naturales en los ingredientes y procesos de fabricación.
Intención informativa: El objetivo de la regulación es que la información sea clara, rápida y simple para el consumidor. El nuevo etiquetado frontal, por ejemplo, busca simplificar la identificación de productos con nutrientes críticos en exceso.
Posibles confusiones: Aunque la información es verídica, a veces los consumidores pueden confundirse con términos de marketing como «sin azúcar» (menos de 0.5g de azúcar por porción) o «reducido en grasa» (al menos un 25% menos que el original).
En resumen, puedes confiar en que la información de las etiquetas está respaldada por la ley, pero es fundamental aprender a cómo leer e interpretar las etiquetas de los alimentos para tomar decisiones nutricionales óptimas.