
Una salsa mexicana de sabor intenso, con el característico toque ahumado del chile morita y el picor fresco del jalapeño. Su textura sedosa y brillante la convierte en el complemento ideal para tacos, quesadillas, carne asada, hamburguesas, burritos y antojitos mexicanos.
Ingredientes
- 6 chiles morita secos
- 2 chiles jalapeños frescos
- 2 jitomates Roma medianos
- ¼ de cebolla blanca
- 2 dientes de ajo
- ½ taza de agua caliente (120 ml)
- 2 cucharadas del agua donde se hidrataron los chiles
- 1 cucharada de aceite de oliva extra virgen
- 1 cucharadita de sal
Paso 1. Hidratar los chiles morita
Retira el tallo de los chiles morita.
Calienta agua hasta que hierva.
Apaga el fuego y agrega los chiles durante 10 a 15 minutos.
Una vez suaves, escúrrelos y reserva un poco del agua de remojo.
¿Por qué?
La hidratación devuelve flexibilidad al chile y ayuda a obtener una salsa completamente lisa sin perder su sabor ahumado.
Paso 2. Asar los ingredientes
En un comal o sartén caliente asa:
- jitomates
- jalapeños
- cebolla
- ajo
Cocina hasta que aparezcan manchas doradas y los ingredientes estén suaves.
¿Por qué?
El asado desarrolla azúcares naturales y aporta un sabor más profundo y auténtico.
Paso 3. Licuar
Coloca en la licuadora:
- chiles morita hidratados
- jitomates asados
- jalapeños
- cebolla
- ajo
- sal
- agua caliente
- un poco del agua de hidratación de los chiles
Licúa durante aproximadamente un minuto hasta obtener una salsa completamente uniforme.
Paso 4. Emulsionar
Con la licuadora funcionando agrega lentamente el aceite de oliva extra virgen.
Este pequeño paso mejora considerablemente la textura.
La salsa adquiere un brillo natural y una consistencia mucho más agradable, similar a la que sirven en muchas taquerías.
Paso 5. Cocinar la salsa
Vacía la salsa en un sartén.
Cocina a fuego medio de 5 a 8 minutos, moviendo constantemente.
¿Por qué?
Este paso integra mejor los sabores, elimina el sabor crudo del ajo y la cebolla y hace que el chile morita desarrolle un aroma ahumado mucho más intenso.
Paso 6. Ajustar la consistencia
Si quedó muy espesa:
Agrega una cucharada de agua caliente cada vez hasta obtener la textura deseada.
Si quedó muy líquida:
Cocina unos minutos más para reducirla.
La consistencia ideal es fluida pero con cuerpo, capaz de cubrir una cuchara sin escurrir inmediatamente.
Paso 7. Ajustar el sabor
Prueba la salsa y corrige según tu gusto.
- Más sal para intensificar los sabores.
- Más jalapeño para incrementar el picor fresco.
- Más chile morita para potenciar el sabor ahumado.
- Unas gotas de limón si deseas un final ligeramente más fresco.
Refrigeración
Deja enfriar completamente antes de guardarla.
Conserva la salsa en un recipiente hermético dentro del refrigerador hasta por una semana.
Resultado
Obtendrás una salsa:
- Color rojo oscuro brillante.
- Textura completamente lisa.
- Picor medio a alto.
- Aroma intenso y ahumado.
- Sabor profundo con notas tostadas.
- Ideal para tacos, carne asada, pollo, hamburguesas, quesadillas, burritos, hot dogs y antojitos mexicanos.