
Una salsa mexicana elaborada con chile de árbol seco y aceite de oliva, de textura sedosa, aroma intenso y un picor persistente. Es perfecta para tacos, pozole, carnes asadas, mariscos, pizzas, quesadillas y antojitos mexicanos.
Ingredientes
- 60 g de chiles de árbol secos
- 250 ml de aceite de oliva extra virgen suave
- 5 dientes de ajo
- ¼ de cebolla blanca
- 1 cucharadita de sal
Paso 1. Preparar los ingredientes
Retira los tallos de los chiles.
Si prefieres un picor ligeramente menor, elimina parte de las semillas.
Pela los dientes de ajo y corta la cebolla.
Paso 2. Calentar el aceite
Vierte el aceite de oliva en una cacerola.
Caliéntalo a fuego bajo hasta que esté caliente, sin dejar que humee.
¿Por qué?
El aceite de oliva desarrolla mejor su sabor cuando se calienta de forma moderada y evita que los chiles adquieran un sabor amargo.
Paso 3. Dorar el ajo y la cebolla
Agrega primero el ajo.
Después de aproximadamente un minuto incorpora la cebolla.
Cocina durante 2 a 3 minutos hasta que comiencen a dorarse.
Paso 4. Tostar los chiles
Añade los chiles de árbol.
Muévelos constantemente durante 20 a 30 segundos.
Retira inmediatamente la cacerola del fuego.
¿Por qué?
El chile de árbol es muy delicado. Si se quema aunque sea ligeramente, toda la salsa adquiere un sabor amargo.
Paso 5. Dejar infusionar
Permite que todo repose dentro del aceite durante 5 minutos.
Durante este tiempo el aceite absorbe el aroma y el picor del chile.
Paso 6. Licuar
Licúa:
- chiles
- ajo
- cebolla
- aceite
- sal
Durante aproximadamente un minuto.
Obtendrás una salsa brillante y completamente homogénea.
Paso 7. Ajustar la consistencia
Si deseas una salsa más fluida:
Agrega poco a poco más aceite de oliva.
Si deseas una salsa ligeramente más espesa:
Agrega algunos chiles adicionales y vuelve a licuar.
La textura ideal es similar a una vinagreta espesa: fluida, brillante y fácil de servir.
Ajustar el sabor
Prueba la salsa.
Puedes añadir:
- un poco más de sal
- uno o dos chiles adicionales si deseas más picor
- unas gotas de jugo de limón si prefieres un toque fresco (opcional)
Conservación
Guarda la salsa en un frasco de vidrio limpio y esterilizado.
Mantén siempre una ligera capa de aceite sobre la superficie.
Refrigérala y consúmela preferentemente dentro de las dos semanas siguientes.
Resultado
Obtendrás una salsa:
- color rojo intenso
- textura sedosa
- brillo natural
- aroma tostado
- picor alto y limpio
- ideal para tacos, birria, pozole, carne asada, mariscos y quesadillas.
Consejo SRSR
Si preparas esta salsa con aceite de oliva extra virgen suave, deja reposar el frasco durante 12 a 24 horas antes de consumirla. Ese tiempo permite que el aceite se infusione con el chile de árbol y el ajo, logrando un sabor más equilibrado y aromático.